Efectos Secundarios De Las Hormonas Sintéticas

Por: Dr. Norman González Chacón

Las progestinas y los estrógenos son las hormonas utilizadas por los médicos para reemplazar las hormonas naturales del cuerpo humano cuando éstas, por diferentes razones, cesan de producirse. Tanto los estrógenos conjugados, como las progestinas sintéticas producen efectos secundarios indeseables y no han logrado llenar totalmente el vacío que las hormonas naturales crean cuando no se producen en su estado normal.

Enumeraremos en cuánto nos sea posible, bs efectos secundarios de estas substancias que se usan en sustitución de las hormonas naturales muy comúnmente y que muy pocas personas se percatan del daño que producen en el organismo.

Aquí abundaré un poco sobre los estrógenos conjugados, ya que es poco probable que alguien en la sociedad moderna se escape de sus efectos secundarios o terciarios. Tanto los hombres, como las mujeres, niños y ancianos se ven de alguna manera afectados por los efectos de estas hormonas. Sin embargo, sabemos que son las mujeres bs más susceptibles al problema.

Lo que diferencia al hombre, de la mujer son las hormonas que el cuerpo de cada sexo segrega durante la gestación, crecimiento y desarrollo. Durante los años fértiles, el cuerpo de la mujer produce aproximadamente unas 21 hormonas que determinan la complejidad de las funciones reproductivos femeninas relacionadas a h maternidad y lactancia. Entre estas 21 hormonas, hay dos principales que son determinantes para ciertas funciones, esas son el estrógeno y la progesterona. Cuando la mujer sobrepasa su sexto ciclo de vida, o sea, cuando llega a los 42 años, los ovarios comienzan a producir menos cantidad de estas hormonas y siguen esa tendencia diminutiva hasta entrar en el séptimo ciclo, o a los 49 años en adelante asando en algún momento de esa etapa el periodo menstrual desaparece.

Durante todo ese proceso, una serie de reacciones (unas naturales y otras provocadas), dan lugar a cambios que causan altibajos hormonales y síntomas desagradables que son característicos de esa edad y que toda mujer teme por la mala fama que ha tomado el famoso cambio de vida. Esas molestias deben ser pasajeras y desaparecer rápidamente, si no hay agravantes que las adelanten o las extiendan, pues debe ser parte del cambio de vida natural de la mujer que sale de su etapa reproductiva.

Esos agravantes que provocan la llegada del síndrome antes de tiempo o lo alargan interminablemente, son los siguientes:

  • Las intervenciones quirúrgicas donde se le extirpan la matriz y/o los ovarios.
  • El uso de hormonas o píldoras anticonceptivas.
  • El consumo de alimentos de alto contenido estrogénico como lo son las carnes de aves, de ganado, la leche, los huevos y los derivados de éstos productos.
  • El uso de corticosteroides o glucocorticoides sintéticos.

Las mujeres que por alguna o algunas de las razones expuestas, hayan sufrido los síntomas característicos del síndrome, experimentarán:

  • Sofocones: estos son de los síntomas más comunes e incómodos durante el climaterio. Implica episodios de "calores" intermitentes que pueden durar hasta cinco minutos y que dejan una sensación de irritabilidad y cansancio cada vez que ocurren.
  • El cuello del útero y de la vagina pierden su capacidad de lubricar y la vagina se encoje, se seca y se estrecha en su abertura.
  • Propensión a infecciones de las vías urinarias, pues las paredes de la uretra también se vuelven más finas y se secan. La pérdida del tono muscular produce prolapso de estos órganos lo que a su vez causa incomodidad, deseos constantes de orinar o incontinencia.
  • Depresión, cambios de humor y estrés: durante el climaterio o la menopausia se le hará un poco más difícil que antes, manejar ciertas situaciones de estrés o de sus relaciones amorosas, de sus amigos, compañeros de trabajo y su familia.
  • Dolores musculares e inflamación de las articulaciones: en muchas ocasiones, estos síntomas van acompañados de retención de líquidos en el cuerpo y dolores de cabeza. Esto ocurre debido a la dificultad que se produce en esos casos a la absorción de ciertas vitaminas y minerales que son necesarias para el buen balance orgánico.

Lo usual es que cuando usted sienta estos síntomas y se lo comunique a su médico, este le recetará uno de los medicamentos más usados para este tipo de problema: el Premarín, un estrógeno oral extraído de la orina de yeguas preñadas.

SI SU ÚTERO ESTÁ INTACTO, probablemente le recetarán Provera, una forma de progesterona sintética que se usa para retardar el crecimiento excesivo del revestimiento uterino. Pero si usted tiene historial, o ha tenido algún tipo de propensión a cáncer de seno o de endometrio, problemas del hígado, su médico no le recetará ninguna de las drogas de reemplazo hormonal porque los estrógenos sintéticos pueden estimular y activar el cáncer. Por lo tanto, usted tendrá que sufrir estas molestias con sus otros agravantes durante toda su vida.

Cuando faltan hormonas, muchas de las funciones metabólicas y endocrinas se ven afectadas porque el balance energético de las delicadas y complicadas funciones femeninas dependen del buen funcionamiento de su delicado sistema hormonal. Si hay deficiencias, se altera la absorción y el metabolismo del calcio y se producen una serie de síntomas característicos que se relacionan al síndrome que causan una cadena de problemas que afectan la salud, el estado de ánimo y la capacidad productiva de las mujeres que lo sufren.

A eso se debe la gran propaganda que se le hace a las terapias de reemplazo de hormonas para las mujeres que están en la edad crítica. No hay lugar a dudas que estas terapias, inicialmente ayudan a eliminar en algo los síntomas desagradables de la menopausia. Pero no son una solución absoluta al grave problema, porque los estrógenos sintéticos imitan a los naturales, pero no los sustituyen por completo, eso da lugar a que se cuelen una serie de problemas que siguen afectando otras funciones metabólicas.

Los estrógenos sintéticos, no son capaces de estabilizar la tiroxina de la tiroides que es vital para fijar el calcio en los huesos. Por esa razón, la epidemia de osteoporosis en los Estados Unidos produce un millón trescientas mil fracturas de cadera por año. Según estudios publicados por la revista médica New England Journal of Medicine, 14 de octubre de 1993, las recomendaciones médicas de tomar estrógenos durante cinco o diez años después de la menopausia, no evita las fracturas de caderas en la edad avanzada porque una vez suspendido el estrógeno, la pérdida de densidad ósea sigue el paso degenerativo.

Por lo tanto, al alcanzar los 70 años, cuando la mujer es más susceptible a las fracturas de caderas, hay muy poca diferencie entre las que tomaron y las que no tomaron estrógenos. Por lo tanto se crea la gran interrogante para la cual se llevan a cabo vario: estudios simultáneos cuyos resultados sugieren anticipadamente que la alta propensión que los estrógenos sintético producen en las mujeres que los usan, a padecer de cáncer de endometrio y de las mamas, puede ser de más peso que el bien que se pretende hacer ya que la mortalidad por cáncer de seno es mayor a la de fracturas óseas por osteoporosis y en estos casos, el desenlace fatal se produce a edades mucho más tempranas.

Leave a comment

All comments are moderated before being published