El Principio de Orden y Equilibrio

Por: Dr. Norman González Chacón

Toda acción induce o provoca una reacción. Cada reacción   es proporcional a la fuerza que induce la acción. Así que para toda acción una reacción igual y opuesta. Ese es el principio o la ley de orden y equilibrio. Cuando una fuerza domina, se produce desequilibrio. Por ejemplo, si no hubiera inhibidores de crecimiento, creceríamos descontroladamente y nos crecerían las manos o las piernas desproporcionadamente. El predominio o dominancia de las hormonas estrogénicas desequilibra todo el sistema hormonal y causa grandes estragos en la salud física, mental y emocional de quienes se ven afectados.

El equilibrio entre el estrógeno y la progesterona en la vida de los seres humanos de esta generación es de vital importancia, ya que navegamos en un mar de estrógenos y los trastornos hormonales se acentúan a medida que pasa el tiempo y aumenta el desequilibrio. Teóricamente, los niveles de estrógeno y progesterona deben alcanzar sus niveles más altos durante la fase alta o a mitad de los ciclos menstruales y aún durante la perimenopausia. Un desequilibrio de estas hormonas, aunque sea pequeño, puede causar trastornos en la fase ovulatoria.

Igualmente, puede provocar que se adelante o que se atrase el ciclo menstrual, fallas en la ovulación, dolores y malestares variados durante el mes. Hoy día el patrón general que presentan la mayoría de las mujeres es de una disminución que puede fluctuar entre un 30 % a un 40 % de estrógeno y una drástica caída de la progesterona que fluctúa entre un 70 % y un 95 % de su nivel normal.

La cantidad de síntomas que aparecen en estos casos de desequilibrio son tan variados, tan complejos y difíciles de diagnosticar clínicamente, que la mayor parte de los médicos y especialistas se confunden y tratan los diferentes síntomas como si fueran enfermedades. La mecánica clínica que el médico niveles de estrógenos. Si resulta que los estrógenos están bajos, se le suministran estrógenos sintéticos. Al nivelarse momentáneamente la baja estrogénica, se normalizan por algunos días los síntomas originales pero la falta de la progesterona en la debida proporción a los estrógenos administrados creará una nueva secuela de problemas. Como consecuencia del predomino estrogénico, se desata una proliferación de células y de tejido que forman adherencias, quistes, tumores y fibroquistes inflamando todo el sistema reproductivo. La Hormona-Terapia de Reemplazo (HTR), que es la terapia generalizada para este tipo de problemas, es una suplementación de estrógenos conjugados (sintéticos) con progestinas o progestágenos (progesterona sintética). Estas hormonas químicas imitan las hormonas naturales y a medida que pasa el tiempo y por su uso continuo, se comienzan a ver sus fallas y sus efectos secundarios sobre el organismo.

LA MEDICINA MODERNA ha olvidado casi en su totalidad la acción de la progesterona y ha considerado la menopausia como una deficiencia estrogénica que amerita tratamiento específico de estrógenos, lo que descontrola más el sobrecargado organismo y lo hace más propenso a quistes, fibroquistes, endometriosis y cáncer de los órganos reproductivos y del seno.

CUANDO EL ESTRÓGENO DOMINA

Podemos resumir que la menopausia es una deficiencia y un desequilibrio hormonal causado por la disminución de estrógenos y la deficiencia significativa de progesterona natural.

El síndrome premenstrual conlleva desbalances caracterizados por un aumento de los estrógenos y una disminución de los niveles de progesterona afectando a mujeres más jóvenes durante las etapas del ciclo menstrual.

Cuando el estrógeno predomina sobre la progesterona, ocurren cambios indeseables en el cuerpo y en la mente de toda mujer afectada. En el cerebro se produce una acción vasopresora que causa problemas de oxigenación con síntomas tan variados como depresión, disminución de la agudeza mental, fatiga o cansancio, dolores de cabeza, migrañas, pérdida de memoria, pérdida de libido y nerviosismo, entre otros problemas.

Muchos de los casos de depresión severa que son tratados por psiquiatras y neurólogos, reciben recuperación inmediata cuando se armonizan los niveles de las hormonas.

EN LOS SENOS

En los senos, el estrógeno es un potente estimulador del crecimiento del tejido mamario. Si esta acción no se contrarresta con progesterona, aumenta notablemente el riesgo de las llamadas enfermedades de las mamas. El incremento de los niveles de estrógeno en el organismo es una de las razones principales de la alta incidencia del cáncer del seno. La proliferación del tejido mamario, la llamada enfermedad fibroquística, la mastopatía y el cáncer de mama, son las más comunes de las patologías que crean tan nefastas estadísticas. Cuando no hay matriz ni ovarios, la tendencia a quistes y otras enfermedades del seno aumenta en más de un 200 %.

 

 

EN EL ÚTERO Y OVARIOS

La combinación armónica de estrógeno y progesterona tiene la encomienda de regular la función reproductiva. Estas hormonas controlan también la libido o deseo sexual. Cualquier disfunción o desequilibrio en estas hormonas afectará de manera negativa el deseo sexual.

LA PROLIFERACIÓN DE ESTRÓGENOS, sin el debido balance de progesterona, incrementa la incidencia de enfermedades como la endometriosis que hace apenas unas cuantas décadas no existía. Los quistes ováricos, la proliferación de adherencias de tejido endometrial, el cáncer de endometrio, la fibromatosis uterina, el cáncer cervical y el cáncer de ovarios, son los más comunes de las patologías de estos órganos cuan-do se desequilibran los estrógenos.

Como vivimos en un mar de estrógenos y la medicina moderna no tiene la progesterona en su forma natural, podemos que todos: hombres, mujeres y niños, de una u otra forma expuestos al alto riesgo del cáncer de los órganos reproductivos. En realidad, ninguna parte nuestro organismo se escapa de la acción detrimental proliferativa de los estrógenos.

EL EFECTO EN LOS HOMBRES

La virilidad, la hombría, y el mismo destino de la raza humana se encuentran en peligro extinción, de cambios degenerativos y por la amenaza inminente de estrógenos. Los hombres de hoy no son ni una sombra de lo que eran los hombres de antaño. Actualmente, la producción de espermatozoides es un 50% menor en comparación con la de nuestros abuelos.

Se estipula que la cuenta espérmica baja alarmantemente en un 2% cada año. También, se ha observado que el tamaño de los órganos sexuales ha disminuido en un 30%.

Las aberraciones sexuales y las deformaciones, el hermafroditismo en especies silvestres y otras deformaciones congénitas han aumentado y están alcanzando cifras nunca antes vistas. La hipertrofia prostática, es común después de los 45 años y la incidencia de cáncer de próstata se ha triplicado en la última década. Actualmente, se investiga la incidencia cada vez mayor de cáncer de mama en hombres y el incremento de los problemas de impotencia sexual se hace mayor cada año.

EN AMBOS SEXOS

En ambos sexos, las funciones hormonales y endocrinas, la función tiroidea, la función renal y el metabolismo normal de grasas y carbohidratos se han afectado por el descontrol estrogénico y causan serios trastornos metabólicos que facilitan el sobrepeso y causan altos niveles de colesterol. Las alteraciones sexuales de la identidad sexual y otras causas identificadas están siendo relacionadas por estudios de vanguardia que dan a conocer los avances.

La distensión abdominal por acumulación de grasa, las cefaleas, las depresiones, la retención de líquido corporal, la irritabilidad (característica de las solteronas), problemas

prematuros de circulación, la celulitis, las estrías y los cólicos menstruales, son los más comunes de los síntomas causados por este trastorno estrogénico para el cual no existe medicina convencional que lo cure o tan siquiera que lo alivie. Muchas de las mujeres bajo tratamiento siquiátrico con fuertes drogas antidepresivas, lo único que necesitan es balancear sus estrógenos. La alta incidencia de divorcios por incompatibilidad sexual se podrían evitar con una simple revisión de los niveles hormonales. En la mayoría de estos casos se puede producir una reconciliación inmediata luego de establecer el balance hormonal.

EL ROL DE LA MEDICINA EN ESTE PROBLEMA

La medicina moderna ha convertido esta fase natural de cambios en la vida de la mujer en una enfermedad. De la misma forma, se ven en el embarazo y el parto.

¿CUÁNDO EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD SE VIO COSA IGUAL?

El embarazo es la mejor manifestación natural de todos estos complicados ajustes hormonales que el cuerpo de la mujer vive todos los meses. Es el mecanismo divino que Dios nos presta para que, en estrecha colaboración con él, dos seres distintos que se hacen uno, procreen y vivan felices. La mujer es el instrumento idóneo y perfecto para ese fin y mantener una armonía entre todas las hormonas.

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