El Problema de los Estrógenos

Por: Dr. Norman González Chacón

La última mitad del pasado siglo y el comienzo de un nuevo milenio, han sido para la humanidad épocas muy significativas, ya que nos hemos enfrentado a una serie de problemas de salud que en su mayoría son causados por el efecto de los mismos adelantos de la ciencia y la tecnología. Este nuevo reto que no podemos soslayar, porque constituye un grave y costoso asunto de salud pública, nos enfrenta a una cruda realidad.

El problema del desbalance estrogénico afecta a toda la población: hombres, mujeres y niños; pero las mujeres y las niñas son las más afectadas debido a que su tierna y complicada maquinaria reproductiva es altamente sensible a cualquier desajuste de las hormonas reproductivas.

CADA DÉCADA QUE PASA, las niñas comienzan su ciclo menstrual (menarquía) a una edad más temprana. Cada año los problemas del sistema reproductivo son mayores y más complicados. Desde la menarquía, hasta la menopausia se extiende un largo camino de problemas y sufrimientos que se originan de trastornos del sistema reproductivo y del funcionamiento de las hormonas. A esa etapa de la vida hormonal activa, le llamaremos "ventana estrogénica".

Tanto la menopausia como el síndrome premenopáusico constituyen padecimientos modernos que nuestras abuelas no conocieron. En los lenguajes antiguos no existen vocablos que describan tal género de problemas. No es natural que una mujer sufra ni padezca cuando ocurren cambios y procesos naturales que deben ser totalmente normales.

En países como China y en lugares de ruralía centrada donde la civilización moderna e industrializada no ha logrado penetrar, no existen problemas de menopausia, de osteoporosis, ni de los serios y graves riesgos que sufren las mujeres de las sociedades modernas a padecer cáncer de los órganos reproductivos ni, de seno.

Según aseguran muchas entidades científicas, estas enfermedades modernas se deben a la descomunal sobreexposición a estrógenos endógenos (los producidos por el cuerpo) y exógenos o externos (los que provienen de afuera del cuerpo). El problema de los estrógenos externos, que provienen de diferentes fuentes y los que se consumen en ciertos alimentos, son denominados como xenoestrógenos y su presencia es indicio y sinónimo de industrialización y urbanismo.

Por ejemplo, las hormonas de crecimiento y otras drogas que se utilizan en la crianza y desarrollo de animales para consumo humano, ciertos abonos y pesticidas que se utilizan en la agricultura, los químicos que se utilizan para potabilizar agua, los residuos de muchas industrias que se vierten en los ríos y en el mar cuyas aguas suplen los acueductos y donde se pesca comercialmente, a través del aire contaminado por automóviles y por las industrias, como consecuencia del procesamiento y uso de medicamentos esteroidales y píldoras anticonceptivas, estas son algunas de las fuentes de xenoestrógenos que afecta la salud de todos.

Para los tiempos de nuestras abuelas, la primera menstruación le nuevo milenio, han sido para la humanidad épocas muy llegaba a las niñas entre los 14 y 16 años y para los efectos, podemos decir que la menopausia llegaba entre los 54 y 59 años.

Hoy vemos tristemente que muchas niñas comienzan el mencionado proceso a los nueve o diez años y existen casos en que el ciclo comienza a los seis o siete años, lo que desde temprano presagia serios y muy graves problemas reproductivos hormonales. Algunos de los factores causales son los siguientes:

  • El consumo de proteínas y grasas de origen animal que inducen a los ovarios a producir altos niveles de estrógenos.
  • El contacto y exposición a xenoestrógenos ambientales.
  • El uso de píldoras anticonceptivas v las terapias médicas de reemplazo hormonal.
  • El uso de envolturas y envases de plástico para conservar alimentos.
  • El contacto con solventes industriales v otras sustancias químicas que se produce en las actividades laborales de casi toda industria.
  • La exposición a gases provenientes de los automóviles.
  • El consumo de agua con altos niveles de contaminación con cloro y trihalometanos.

Hay multitud de estudios científicos que vinculan el consumo de proteínas de origen animal a la incidencia de cáncer de mama, del colon y de próstata. Estas condiciones están directamente asociadas a la exagerada exposición a estrógenos endógenos como exógenos.

Debemos reflexionar y tomar las decisiones informadas de cómo podemos atenuar esta peligrosa exposición química y de cómo podemos librarnos de los negativos efectos secundarios de las hormonas y compuestos estrogénicos.

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